“Lo actual es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será.”
Arturo Jauretche
Por supuesto que estas líneas no están dedicadas a la química sino a una humilde reflexión sobre el recurso que, todo indica, será el próximo rey de las energías, aunque el trono aún lo siga conservando el petróleo. Este metal liviano de color blanco plateado tiene algunas características propias a la que las empresas tecnológicas en alianza con las corporaciones económicas saben sacarle el jugo.
El litio no sólo es un buen conductor del calor y la electricidad, sino que, tratado químicamente, es una excelente fuente de energía. Su potencial electroquímico es altísimo al igual que su capacidad para el almacenaje de energías renovables como la eólica y la solar. Es por eso que se considera al recurso (junto a otros como las tierras raras, el cobre o el cobalto) clave de la llamada “transición energética”, es decir, el pasaje de la era de los combustibles fósiles hacia una nueva matriz energética.
Otra característica del litio es su maleabilidad, lo que permite su manipulación en las formas y tamaños de distintos tipos de baterías para dispositivos electrónicos y automóviles tanto híbridos como eléctricos.
El boom de litio comenzó bien entrada la primera década del siglo XXI al influjo, justamente, de este vertiginoso avance de la tecnología digital. Sin embargo, en esta transición energética que se está gestando, no todo es color de rosa, ya que el problema no está tanto en el recurso sino en su extracción. El litio es un recurso no renovable que puede acoplarse a las energías limpias, como dijimos, con su capacidad de almacenaje, pero para llegar a ese nivel se presentan varios inconvenientes previos, entre ellos la huella hídrica, ya que para producir una tonelada de litio hacen falta dos millones de litros de agua, la cual se pierde en un 95%.
Si bien es cierto que el litio se extrae principalmente de salares, antes debemos aclarar que este recurso también puede obtenerse de conglomerados rocosos a partir de las minerías, tanto subterránea como a cielo abierto (el demonio de todos los cianuros). El litio también puede estar en acuíferos geotermales, residuos hidrocarburíferos e incluso en el océano.
De todos modos, hasta el día de hoy la forma más común de extraer el litio de los salares es la perforación del suelo y el bombeo del agua con alto contenido de sales, llamado salmuera. Esta es volcada en piletas en donde se espera que el sol y la acción mecánica del viento hagan lo suyo, evaporando el agua. Este proceso puede llegar a durar desde meses hasta años.
Una vez que se llega al objetivo de que las proporciones de litio aumenten (al ritmo de la pérdida del agua por evaporación), la salmuera es llevada a plantas industriales para ser tratadas químicamente con magnesio, potasio y sodio, y de allí sale el carbonato de litio con el que se alimentan las baterías de iones de litio de celulares, computadoras o automóviles eléctricos.
El agua que se pierde no es sólo por la evaporación sino también por el propio bombeo inicial, y esto afecta no sólo a los humedales andinos sino a los pueblos originarios que dependen de ella para su subsistencia. A esto debemos sumarle que el tratamiento químico del litio es otro inconveniente debido a la contaminación del agua. Pero, además de la pérdida del agua, existe otro problema y es que el bombeo de la misma necesita de enormes cantidades de energía, las cuales son activadas, contradictoriamente, con combustibles fósiles.
Existe otro método, con el que nos quieren hacer creer que la explotación del litio no es contaminante, que es la EDL o Extracción Directa del Litio, la cual, luego del bombeo utiliza membranas resinosas para filtrar el litio rápidamente, reduciendo así la pérdida de agua y la devolución de la salmuera al acuífero. Esto en realidad, lo que hace es reducir los tiempos de obtención del litio evitando la evaporación natural. Ese es el interés de las empresas, la rapidez de la EDL: no hay tiempo que perder cuando de negocios se trata.
Una soberanía triangular de sal
“Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido”
Juan Domingo Perón
En los últimos años, ha cobrado fama el llamado “Triángulo del Litio”. Esta área de más de 400.000 kilómetros cuadrados compartida entre el noroeste argentino, el sudoeste boliviano y el noreste chileno, posee más de la mitad de litio del mundo. No es raro, entonces, que los grandes holdings y sus subsidiarias del rubro energético firmen jugosos contratos para la instalación de los mismos en la región.
Argentina posee poco más del 20% de ese total, distribuido en los distintos salares de las provincias de Jujuy, Catamarca y Salta. Esta última es la que posee más proyectos litíferos en su territorio. Como dato de color, Salta, también es una de las provincias más extranjerizadas de la Argentina. Sí, la tierra que tanto defendió Don Martín Miguel de Güemes con sus “Infernales” a pura tacuara y guardamonte, esta hoy, en un 11%, en manos extranjeras.
Vale acotar que, en Argentina, no sólo existe la presencia del litio en las tres provincias mencionadas, sino que también existen exploraciones en la cada vez más extranjerizada (10%) y contaminada San Juan, en los departamentos de Iglesia y Caucete. En los Departamentos de 9 de julio y Ñorquinco, provincia de Río Negro también existen reservas de litio, pero no de salmuera, sino de roca. No obstante, este proyecto está recién en la fase de exploración y no de producción.
En cuanto a la provincia de La Rioja, se están llevando a cabo trabajos de prospección y exploración de cuencas litíferas de salmuera en los Departamentos de Vinchina, Arauco y General Lamadrid. Uno de los empresarios que está por detrás de esto es el inefable e inolvidable mendocino José Luis Manzano, de quien ya hablaremos. Por último, en San Luis también existen yacimientos de litio de roca en Chacabuco, coronel Pringles y General Pedernera, también en fase de exploración.
Buitres a la espera…..rondando sobrevuelan
“El capitalismo nunca resuelve sus crisis, sólo las desplaza”
David Harvey
Tres actores sostienen la prospección, la exploración y la explotación del litio en Argentina: las mineras multinacionales, los holdings del rubro químico-energético y las terminales automotrices. Cabe destacar que las empresas cierran la mayoría de los contratos de forma privada, aunque también los hay mixtos.
Según la Secretaría de Minería de la Nación, existen más de sesenta proyectos litíferos en Argentina, los cuales están en distintas fases de desarrollo. Sólo ocho están en la estación extractiva y comercial. Todos ellos en el sector del “triángulo del litio”, es decir, Catamarca, Salta y Jujuy. Entre los principales holdings y empresas subsidiarias que se dedican a la prospección, exploración, extracción y comercialización del litio argentino están:
Y.P.F, a partir de sus ramas, tecnológica, vía Conicet (Y-TEC) y litífera creada exprofeso en 2021.
La estatal provincial JEMSE (Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado) que firmó contratos mixtos con las empresas Tsingshan Holding Group, Ganfeng Lithium, Lithium Argentina y Rio Tinto.
Tecpetrol, propiedad de Techint, pulpo empresarial ítalo-argentino creado en Milán por Agostino Rocca en 1945.
Pluspetrol, la enigmática y devastadora transnacional argentina perteneciente a las familias de sus fundadores, Luis Alberto Rey y Héctor Pedro Poli, quienes comenzaron a amasar su fortuna a partir de la última dictadura.
Pan América Energy Group, una empresa argentina ligada a British Petroleum, en donde participa la poderosa corporación Bridas, de la multimillonaria familia Bulgheroni.
Río Tinto, la legendaria minera fundada en España en 1873 y que hoy es un holding anglo-australiano que incluso llegó a adquirir, en 2024 al coloso estadounidense-australiano Arcadium Lithium (primer productor de litio del país hasta ese entonces) por la cifra de 6.700 millones de dólares.
Ganfeng Lithium y Zijin Mining Group, ambas de origen chino.
Eramet, empresa francesa que compro a la china Tsingshan, Lithium Americas Corp y Dajin Resources ambas de Cánada,
La poderosa POSCO, de capitales surcoreanos,
La corporación estadounidense Albemarle
La ítalo- canadiense Grosso Group a través de Argentina Lithium & amp; Energy Corp.
Llename el tanque: las automotrices y el litio
“Dale nomás, dale que va que allá en el horno nos vamos a encontrar”
Enrique Santos Discépolo
Una de las preocupaciones mayores en la llamada transición energética es la cuestión del pasaje de los automóviles impulsados con energías fósiles hacia los eléctricos, en donde el litio juega un rol crucial. El caso de las terminales automotrices, con respecto al litio argentino es curioso, ya que no tienen representación territorial directa en los salares argentinos, sino que actúan a través de otras empresas que si la tienen.
El primer caso es el de Stellantis, un aglomerado automotriz con sede en los Países Bajos y que reúne a gran parte de las más poderosas automotrices del mundo como Fiat, Peugeot, Citroën, Dodge, Chrysler, Jeep, Alfa Romeo, Maserati, Lancia, entre otras.
Por su parte, General Motors participa indirectamente de la cadena de valor del litio en Argentina a través de la estadounidense Energy X.
Otra de las tres grandes automotrices estadounidenses, Ford, optó por la misma estrategia y actúa a través de la australiana Lake Resources y el gigantesco Rio Tinto.
Otras automotrices llevan adelante este mismo procedimiento: la japonesa Toyota con Toyota Tsusho y la pionera en la masificación progresiva del auto eléctrico, la empresa estadounidense Tesla opera indirectamente para obtener suministros con Ganfeng Lithium y Arcadium Lithium (Hoy Río Tinto), la automotriz coreana Hyundai es abastecida también por la china Ganfeng, Chery, la empresa china, anunció un acuerdo para el abastecimiento de litio argentino a través de su connacional Gotion High-Tech.
De militante a empresario: José Luis Manzano
“Olvidalo y volverá por más”
Ricardo Iorio
Quienes vivimos los años noventa recordamos el resonante “Swiftgate” en 1991. Este consistió en una denuncia desatada a partir de la queja por parte del embajador de Estados Unidos Terence Todman, debido a un pedido de coimas, por parte de algunos funcionarios del gobierno de Carlos Saúl Menem para de la instalación de una planta de Swift Armour, la muy conocida por los argentinos, empresa del rubro de la carne.
Entre los implicados estuvo el ministro del interior José Luis Manzano, ex militante de la JP y diputado por el Partido Justicialista en Mendoza. Debido a este hecho, los implicados tuvieron que renunciar, entre ellos, José Luis Manzano. ¿Qué hizo este señor? Se fue a vivir a Estados Unidos y comenzó a generar contactos empresariales que lo llevaron a acercarse al empresario cubano anticastrista Jorge Mas Canosa, sospechado de ser agente de la CIA y de ser el cerebro de algunos atentados contra la vida de Fidel Castro. Los hijos de Mas Canosa, Jorge Mas Santos y José Mas Santos, hoy son dueños del Inter Miami donde juega Messi.
En 1996, Jose Luis Manzano volvió a la Argentina bien entrenado en los negocios y dispuesto a seguir acrecentando su aún pequeña fortuna. De este modo comenzó asociándose a Daniel Vila, pope de la monopolización de los medios de comunicación a través del Grupo América.
Manzano se diversificó y comenzó a incursionar en el ramo energético. Fundó la firma Integra Capital y se ligó al poderoso holding suizo Mercuria Energy Group, el cual posee 120.000 hectáreas en Vaca Muerta. Pero el neo petrolero Manzano no se quedó allí: también controla casi en su totalidad el suministro de energía en Mendoza, controla el dique Ameghino en Chubut y a través de su empresa Integra Capital posee miles de hectáreas para la exploración y explotación del litio de salmuera en el noroeste argentino y el litio de roca en La Rioja ¿Orgullo Nacional?
Originarios, arrinconados y sedientos
“Washaway ushyakaykanim” (Cuídame, me estoy acabando)
Creencia Quechua en donde el agua tiene voz y grita.
El boom del litio en el noroeste argentino no sólo pone en peligro la soberanía nacional, sino que una vez más, los pueblos originarios se ven afectados por los negociados del gran capital. Ellos lo llaman “genocidio ambiental”, lo que es bastante atinado ya que vedar el acceso al agua a los pueblos que la necesitan desesperadamente mientras desaparecen millones de litros diarios por la actividad litífera no es otra cosa que una extinción.
Esto nos lleva a pensar que los pueblos originarios, entonces, sufrieron y sufren, desde los tiempos de la conquista, un cuádruple genocidio: primero el humano y el identitario, luego el territorial y hoy el ambiental. Responsables del extractivismo no son sólo las empresas tanto multinacionales como nacionales, sino también los gobiernos provinciales que no paran de invisibilizar los reclamos indígenas.
Las comunidades más afectadas por la extracción del litio son las Kolla y la Atacameña. Sólo en Salinas Grandes y Laguna Guayatayoc, ubicadas en la puna jujeña, existen casi cuarenta comunidades afectadas por eso que el neocolonialismo llama progreso. De este modo, al reclamo de la reparación histórica de las tierras ancestrales se viene a acoplar la resistencia contra la devastación ambiental.
La organización no se hizo esperar. Así nació la “Mesa de la Cuenca de Salinas Grandes” en donde se redactó un documento llamado “Kachi Yupí” (Huellas de Sal). Del mismo modo, en enero de 2025 se llevó adelante la “Cumbre Intercultural de Comunidades Afectadas por la Extracción del Litio” en la localidad de El Moreno, Jujuy. En esta cumbre se presentaron comunidades originarias no sólo de Argentina sino también de Bolivia, Chile, Perú y Ecuador.
Un dato curioso es que, en febrero de 2025, el Banco Mundial reconoció que los reclamos de los pueblos originarios y trabajadores de la sal de Salinas Grandes y Laguna Guayatayoc eran legítimas y dio marcha atrás a las prospecciones y exploraciones en la zona, algo que el gobierno de Jujuy no atendía. Las empresas que tuvieron que detener sus estudios litíferos son las mencionadas Dajin, Pluspetrol, Tecpetrol y la argentina Lition Energy, asociada a Pan American Energy. Veremos cómo es el decurso futuro de esta historia ya que el Banco Mundial no se caracteriza por tener un discurso ni indigenista ni ambientalista ni respetuoso de las soberanías territoriales.





