Cuando hablamos de mapas, lo primero que se nos viene a la mente a muchos de nosotros seguramente sea el querido mapa Nº 3 con el que trabajamos en la escuela: físicos, políticos; a distintas escalas; provinciales, Argentina bicontinental, por continentes o planisferios. Pero todos tienen una característica principal en común: están hechos en tinta, sobre un papel. Es decir, se interpretan desde el sentido visual. Pero, ¿nunca pensaron cómo los interpretan las personas que, por distintas razones, no cuentan total o parcialmente con visión?
La sociedad históricamente ha generado ciertas barreras que obstaculizan la interacción de las personas con discapacidad visual en referencia a la igualdad de oportunidades. El uso predominante del sentido de la visión en el acceso a la información es una de ellas. Al ser la cartografía una “disciplina que se ocupa de la representación gráfica de la superficie terrestre en documentos impresos o digitales”, los modos de entender y generar conocimiento sobre el territorio para estas personas quedan condicionados.
El Estado Nacional, ante la existencia de este problema, diseñó e implementó una política pública de promoción que se encuentra en ejercicio ininterrumpido desde 1941: la Editora Nacional Braille y Libro Parlante (ENByLP). Se trata del único organismo público a nivel nacional que se dedica específicamente a fomentar el acceso a la cultura y la educación de personas ciegas y con otras discapacidades visuales.
Uno de los aspectos clave a destacar es el carácter federal de la Editora: distribuye los materiales accesibles para personas con discapacidad visual a cada rincón del país, previo de realizado el pedido formal: es enviado a través de cecograma (envío postal, exento de franqueo, realizado desde o hacia una institución para personas con discapacidad visual que posee materiales para éstas) por Correo Argentino a la dirección que ha proporcionado el usuario, terminando en su población objetivo.
Una de las líneas de acción que realiza esta institución es la cartografía accesible: a través de ella, se cumple el objetivo de favorecer el acceso a la información brindada convencionalmente mediante la impresión sobre papel de los contornos del territorio seleccionado, marcados a través de sucesiones de puntos y líneas en relieve que son perceptibles a través del tacto, los que se acompañan con referencias escritas en braille.
Por medio de un trabajo conjunto con personal del Instituto Geográfico Nacional (IGN), se comenzó con un proceso de adecuación y actualización de distintas cartografías preexistentes con el fin de nutrir esta política pública nacional de promoción, asimismo favoreciendo el acceso de ésta a la información geográfica oficial que el IGN posee.

La búsqueda de alternativas para el acceso
El trabajo articulado en primer lugar se focalizó en la detección de los inconvenientes que atravesaban las personas con discapacidad visual al momento de la manipulación de esta cartografía. Una de las principales dificultades para la comprensión de estos materiales es que se debe manejar el conocimiento previo del sistema braille.
En base al análisis de estas barreras, se incorpora un audio guía que permite explorar la superficie mediante indicaciones espaciales que facilitan localizar la información gráfica representada en relieve de una manera más sencilla. La misma brinda también información geográfica relevante para las personas que lo utilicen a través de la lectura digital de un código QR con contorno señalizado en relieve, accesible por medio de un teléfono celular.
Más allá de ello, mucho antes de que el QR nos aportara una guía sonora al recorrido, la cartografía accesible se construía literalmente con las manos. En aulas y talleres, los mapas se armaban con porotos, hilos, cartón corrugado o cualquier material que pudiera traducir un relieve o un límite en textura. Cada montaña, cada río, cada frontera debía “sentirse” para poder ser comprendida. Era un trabajo paciente, creativo y profundamente manual.
Al momento de la publicación de este artículo, ya se han desarrollado los siguientes mapas accesibles en Braille: República Argentina (Bicontinental y Parte continental americana); Sector Antártico Argentino e Islas Malvinas. Paralelamente, se sigue trabajando en los mapas provinciales, siendo Salta el primero de esta línea en estar listo para su difusión. A futuro, se sostiene la idea de elaborar un Atlas Geográfico de la República Argentina en versión braille, que incluya además de mapas regionales a otros continentes, por ejemplo.
Pensar la cartografía accesible es, en definitiva, repensar para quiénes hacemos mapas. Durante siglos los diseñamos para ser mirados, pero no necesariamente para ser tocados, escuchados o recorridos desde otras experiencias sensoriales. Los mapas en braille no son solamente una adaptación técnica: son una forma concreta de ampliar derechos, de garantizar que el territorio —ese espacio que habitamos, construimos, estudiamos y debatimos— pueda ser conocido por todas las personas.
Para contactarse con la Editora y tener tu mapa accesible:
Hipólito Yrigoyen 2850 – CABA
(011) 4932-6571/6696
editorabraille@senaf.gob.ar





