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Paisajes vulnerables: el turismo que ignora el territorio

En el Perú, cada año durante la Semana Santa, miles de peruanos se movilizan hacia distintos destinos del país buscando descanso, tradición y contacto con paisajes que, en muchos casos, forman parte de su identidad cultural. Esta movilidad coincide con la época de lluvias en casi todo el país (en los últimos años esta temporalidad se viene alterando por el cambio climático) debido a nuestra exposición frente a la Zona de
convergencia Intertropical.

Sin embargo, detrás de esta aparente normalidad, se repite un patrón que revela una profunda debilidad estructural: basta que las lluvias se intensifiquen, que los ríos aumenten su caudal o que se activen los flujos de lodo (conocido como huaicos en el Perú) y deslizamientos, para que el sistema turístico entre en crisis, ocasionando carreteras interrumpidas, destinos aislados, cancelaciones masivas y pérdidas económicas (Perú21, 2024). Situación que se repite todos los años y que ya no puede considerarse excepcional.

Los impactos en el turismo por efectos de lluvias intensas y eventos asociados no es un hecho aislado, es más bien, la manifestación de una forma de entender que la actividad turística se ha separado del territorio en el que se desarrolla. Se planifican destinos, se promocionan atractivos y se incentivan inversiones sin considerar que esos mismos espacios están atravesados por dinámicas climáticas y geomorfológicas que condicionan su estabilidad y funcionamiento.

El turismo como sistema desconectado del territorio

El problema de fondo es claro: el turismo en el Perú, y en gran parte de América Latina, sigue siendo pensado desde una lógica sectorial, centrada en el “espacio turístico” como una unidad funcional aislada, sin integrar las complejidades del territorio. Esta visión reduccionista ignora que los destinos turísticos no son burbujas ondependientes, sino parte de sistemas territoriales dinámicos, expuestos a múltiples amenazas y con distintos niveles de vulnerabilidad.

Desde la geografía de riesgos, se sabe que los desastres no son naturales en sí mismos, sino el resultado de la interacción entre fenómenos físicos y condiciones sociales de vulnerabilidad. En este sentido, las lluvias intensas, los huaicos o los deslizamientos no deberían sorprender; lo que debería preocupar es la forma en que las actividades humanas (incluido el turismo) se emplazan en territorios sin considerar estas condiciones. Como señalan diversos estudios recientes, la falta de integración entre planificación territorial y gestión del riesgo incrementa significativamente la exposición de infraestructuras y poblaciones vinculadas al turismo (Radjy, 2025).

En el caso peruano, esta desconexión se expresa con claridad. Muchos de los destinos más promovidos (Macchu Pichu, Cusco, cañón del Colca, Paracas, Kuélap) coinciden con áreas de alta inestabilidad geomorfológica y variabilidad climática. La belleza escénica que atrae a los visitantes es, en muchos casos, el resultado de procesos
naturales activos que también generan riesgo. Sin embargo, esta condición rara vez es incorporada en la planificación turística o en la toma de decisiones por parte de autoridades y gestores.

Esta omisión no es menor, cuando las condiciones climáticas se intensifican, como ocurre en periodos de lluvias estacionales o bajo la influencia de eventos extremos como el fenómeno El Niño, las consecuencias son inmediatas: interrupción de rutas, aislamiento de destinos, afectación de servicios básicos y, en el peor de los casos, riesgos directos para la integridad de turistas y poblaciones locales. A ello se suma la pérdida de inversiones públicas y privadas, que muchas veces no han considerado criterios de resiliencia en su diseño e implementación.

Diversos trabajos han advertido sobre esta problemática, pues se señala que el turismo, lejos de ser una actividad neutral, puede contribuir a la construcción de escenarios de riesgo cuando se desarrolla sin una adecuada planificación territorial y sin incorporar criterios de adaptación al cambio climático (Fuster, Torres Figuerola, & Murray 2026). Asimismo, investigaciones recientes destacan que la gestión del riesgo de desastres debe ser un componente central en la planificación del turismo sostenible, especialmente en regiones altamente expuestas a amenazas naturales (Gabriel, et al., 2025).

Paisajes turísticos en riesgo: entre atractivo y vulnerabilidad

Lo que se observa, entonces, es una paradoja: el turismo, promovido como motor de desarrollo, puede convertirse en un factor que incrementa la vulnerabilidad territorial si no se gestiona adecuadamente. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se construyen infraestructuras en zonas propensas a deslizamientos, cuando se promueven rutas sin considerar su estabilidad durante eventos climáticos extremos o cuando no existen
sistemas de alerta y evacuación adecuados para los visitantes.

A nivel internacional, la literatura también ha enfatizado la necesidad de adoptar enfoques integrales que vinculen el turismo con la gestión del territorio y el riesgo. En este sentido, se plantea que la resiliencia turística no depende únicamente de la capacidad de recuperación económica, sino de la capacidad de los territorios para
anticipar, resistir y adaptarse a las perturbaciones. Esto implica un cambio profundo en la forma en que se concibe el turismo: de una actividad centrada en la promoción de destinos, a una práctica integrada en la gestión territorial (Gabriel, 2020).

En el Perú, este cambio es urgente, ya que la recurrencia de eventos asociados a lluvias intensas, huaicos y deslizamientos no es una anomalía, sino una característica estructural de su geografía. Ignorar esta realidad en la planificación turística no solo es técnicamente incorrecto, sino socialmente irresponsable. Las consecuencias no se limitan a pérdidas económicas temporales; afectan la seguridad de las personas, la sostenibilidad de las economías locales y la viabilidad misma de los destinos turísticos.

Frente a este escenario, es necesario replantear la forma en que se diseñan y gestionan los espacios turísticos. Esto implica, en primer lugar, reconocer que el turismo no puede seguir siendo pensado de manera aislada, sino como parte de sistemas territoriales complejos. En segundo lugar, incorporar de manera efectiva la gestión del riesgo de desastres en todos los niveles de planificación turística, desde lo local hasta lo nacional. Y, finalmente, promover una cultura de prevención que permita anticipar y reducir los impactos de los fenómenos naturales.

Pero más allá de las herramientas técnicas, lo que está en juego es una forma de entender el territorio. Los paisajes que hoy se promocionan como atractivos turísticos son también espacios de vida, de riesgo y de transformación constante. Ignorar esta condición es, en última instancia, desconocer la propia geografía. La caída del turismo en contextos de eventos climáticos no debería ser leída únicamente como una pérdida económica, sino como una señal de alerta. Una señal de que el modelo actual de desarrollo turístico es frágil, dependiente y, en muchos casos, insostenible. Repensar el turismo desde una perspectiva territorial integral no es una opción, sino una necesidad impostergable, porque mientras el turismo siga construyéndose sobre paisajes vulnerables sin comprenderlos, cada temporada alta estará siempre a merced de la próxima lluvia.

Referencias

Fuster-Uguet, M., Torres Figuerola, C. M., & Murray Mas, I. (2026). Turismo y cambio climático: una revisión crítica desde la economía ecológica y la ecología política. Investigaciones Turísticas, (31), 74–103.
https://doi.org/10.14198/INTURI.29628

Gabriel Campos, E. N. (2019). El turismo en espacio rural: un análisis de la potencialidad del distrito de Lachaqui, provincia de Canta de la región de Lima, Perú. Espacio Y Desarrollo, (34), 117–137.
https://doi.org/10.18800/espacioydesarrollo.201902.005

Gabriel-Campos, E.N., Ramirez-Bonilla, E.L., Matos-Mansilla, A.V., Cordova-Buiza, F. (2025). Potential of the High Andean Tourism Resources of Peru: Application of the Geographic Information System in Tourism Planning. In: Mejía, J., Cardona Reyes, H., Álvarez-García, J., del Río-Rama, M.d.l.C., Esparza- Huamanchumo, R.M. (eds) Trends in the ICTs Toward Tourism, Hospitality and Gastronomy. ITHGC 2022. Lecture Notes in Networks and Systems, vol 1451. Springer, Cham. https://doi.org/10.1007/978-3-031-93550-3_11

Perú21. (2024, marzo). Turismo por Semana Santa caería por desastres naturales.

Perú21. https://peru21.pe/economia/turismo-por-semana-santa-caeria-por-
desastres-naturales/

Radjy, S. (2025). Tourism: A catalyst for better disaster management. PreventionWeb.
Available in: https://www.preventionweb.net/quick/97276

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